El Atom de Travis Kalanick andándole a los robotaxis
Atoms, la empresa de autos autónomos que Kalanick compró de Uber en 2020, está explorando un negocio de robotaxis. La compañía ha estado callada — es de esas ventures con bolsillos profundos y costos silenciosos donde solo se habla cuando alguien busca titular.
Esto es el tipo de jugada que levanta cejas. Las flotas de robotaxis son intensivas en capital, muy reguladas, y ya están saturadas con Waymo, Cruise y Zoox. Kalanick tiene el dinero y el apetito, pero el mercado no está pidiendo otro.
Por qué nos importa: la gente que va a usar estos autos — la gente que toma el bus, que camina, que no tiene Uber — no está en la llamada de inversionistas. Cuando el dinero se acumula para una tecnología que nadie pidió, es usualmente porque los dueños no tienen que vivir con las consecuencias.
“The market isn't exactly begging for another robotaxi.”