Los recuerdos aguantan aunque el cerebro se apague
Un estudio nuevo muestra que los ratones pueden recuperar recuerdos después de hibernar — un estado que básicamente apaga el cerebro y recorta las sinapsis. El hallazgo sugiere que los recuerdos no están atados a un patrón fijo de conexiones. Sobreviven a través de sistemas neuronales que cambian.
Esa es la parte que tiene a los científicos sin palabras. Si los recuerdos estuvieran guardados en conexiones fijas, la poda sináptica de la hibernación los habría borrado. En cambio, los ratones regresan con sus recuerdos intactos. La implicación es que el recuerdo está distribuido — guardado en el sistema como un todo, no en un circuito preciso.
El estudio es pequeño y el mecanismo es desconocido. Lo que sí sabemos es que el cerebro no necesita estar completamente despierto para que los recuerdos persistan, y que la forma en que pensamos sobre el almacenamiento de la memoria puede ser demasiado estrecha.
Por qué nos importa: nuestros recuerdos — los que llevamos a través de largos periodos de descanso o enfermedad — no viven en un solo lugar en el cerebro. Montan todo el sistema, y eso da tranquilidad cuando el mundo se queda en silencio.
“Los recuerdos sobreviven aunque el cerebro se apague.”