Por qué la tech se está comiendo a sí misma — el problema de la involution
Rohan Paul tiene un texto agudo sobre por qué los últimos años de la tech se han sentido tan agotadores sin razón. La palabra que toma prestada es involution —de la antropología— y describe un proceso donde algo crece por fuera pero se vacía por dentro. Una célula que se divide y se divide hasta quedar enorme y hueca. Una cultura que expande su vocabulario pero pierde la capacidad de decir algo nuevo.
La versión tech es esta: hemos estado agregando capas —más frameworks, más abstracciones, más herramientas— mientras el trabajo real se vuelve más difícil de ver. Tu app de React ahora tiene un árbol de 47 dependencias, un build system, un bundler, una component library, un patrón de state management, y una regla de linting que te dice que uses un patrón distinto. La app renderiza un botón.
Lo mejor del texto es el contraste entre dos tipos de progreso. Uno es evolution —un caballo que se hace más rápido, un ave que crece alas, una base de datos que se hace más rápida en las queries. El otro es involution —un caballo que se hace más pesado, un ave que crece más plumas, una base de datos que recibe una nueva migration tool que hace lo mismo que la migration tool vieja. La involution se siente como progreso porque hay más de ella. Pero no lo es.
Por qué nos importa: lo mismo le está pasando a la IA —más modelos, más fine-tunes, más RAG pipelines— y los que realmente le ahorran tiempo a la gente son los que se hicieron más chicos, no más grandes. Los que hacen el trabajo en vez del papeleo del trabajo.
“La involution se siente como progreso porque hay más de ella. Pero no lo es.”