Quiénes platican con los reporteros locales, y quiénes no
Pew Research revisó qué se necesita para que un americano haya platicado con un reportero local — no haber leído su trabajo, no haberlo compartido, sino haber platicado cara a cara con uno. La respuesta no es lo que uno pensaría.
No son las personas con grados de posgrado ni las que leen el periódico de la mañana. Son las que han pasado más tiempo en sus propios códigos postales — las que han vivido en el mismo pueblo por más tiempo, las que conocen al alcalde, a los miembros del consejo y al reportero que las cubre. La menos móvil, la más propensa a tener una conversación real con alguien que escribe sobre ellas.
El lado opuesto vale la pena prestarle atención: los jóvenes, los móviles, los que se mueven entre ciudades por trabajo o escuela, y los que reciben sus noticias principalmente en línea. Son los que los periódicos locales están perdiendo. No conocen el nombre del reportero porque nunca lo han conocido. No conocen el número de la redacción local porque nunca lo han llamado.
Por qué nos importa: cuando la gente que realmente vive aquí deja de platicar con la gente que escribe sobre ella, las historias dejan de ser nuestras y empiezan a ser escritas sobre nosotras.
“La menos móvil, la más propensa a tener una conversación real con alguien que escribe sobre ellas.”