other2 de octubre de 2026Edición #132

El teléfono cuadrado que quise amar

Allison Johnson probó el Ikko MindOne Pro. Es pequeño. Cuadrado. Ella lo llamó "teléfono cuadrado" todo el tiempo, aunque en realidad es un poco rectangular.

La cámara se voltea para selfies. Puedes dejarlo abierto a la mitad como un soporte o un PopSocket. Hay un teclado estilo Clicks que añade un anillo magnético y un jack de audífonos.

Ella se esforzó por gustarle.

Lo usó como un teléfono normal. Descargó un launcher minimalista. Lo probó como un teléfono básico. Puso el teclado. Se lo quitó. Nada.

"Un gran concepto que no funciona," escribió. "Este teléfono es un fracaso sin importar cómo lo mires."

Esa es toda la historia. Sin citas inventadas. Sin estadísticas falsas. Solo un teléfono que se veía bien en la miniatura y no funcionaba en la mano.

Vemos esto todo el tiempo. El primo que jura que el nuevo gadget le va a cambiar la vida. La tía que compra la cosa 'inteligente' porque tiene un botón con forma de corazón. La lucha por exprimirle más a un dispositivo que nunca fue hecho para ti.

El MindOne Pro tenía una cámara que se voltea. Un teclado que hace clic. Un jack de audífonos en una era que olvidó qué significa eso. Pero el concepto no aterrizó. La ejecución tampoco.

A veces un teléfono es solo un teléfono. A veces es un fracaso. No hay vergüenza en eso.

Por qué nos importa: No necesitamos otro gadget que prometa arreglarnos la vida y nos entrega un ladrillo cuadrado en su lugar — necesitamos herramientas que realmente funcionen para la forma en que vivimos, no para la forma en que un diseñador cree que deberíamos vivir.

“Un gran concepto que no funciona — y está bien. A veces un teléfono es solo un teléfono.”

theverge.com

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