El psilocibina le pone al cerebro en la realidad, no en la fuga
Un nuevo estudio de neuroimagen le da la vuelta a la historia de siempre sobre los psicodélicos: la psilocibina no desconecta a la gente del mundo — hace lo contrario. La actividad cerebral se acopla más fuerte a lo que está pasando afuera.
Durante décadas, el guión cultural ha sido que estas sustancias te mandan a tu propia cabeza. Los datos están alcanzando algo completamente distinto. Las redes del cerebro, en vez de apagarse o salirse por la tangente, se aferran a los estímulos externos con más precisión que lo normal.
Por qué nos importa: si el miedo viejo sobre los psicodélicos es solo eso — miedo —, entonces la pregunta real es si la iglesia, el dueño de la bodega, y la abuela que jura por el san pedro están en algo que simplemente dejamos de escuchar.
“El miedo viejo es solo eso — miedo.”