Michael Polansky está entrenando IA con piel que aún está viva
Michael Polansky, el fundador de 27 años de Inherent Labs, está haciendo algo que suena a ciencia ficción. Su compañía acaba de construir un modelo de IA entrenado con piel humana viva — piel que estaba viva cuando se capturaron los datos, no fijada en formol ni seca en portaobjetos. El modelo puede predecir cómo reacciona la piel a tratamientos, que es el santo grial para la dermatología y los cosméticos.
La noticia más grande es lo que Inherent anunció la semana pasada: su compañero de IA acaba de superar a Anthropic y OpenAI replicando investigación real. No es marketing — es un benchmark específico que publicaron. El lab está dirigido por ex DeepMind, lo que significa que saben construir modelos que no alucinan.
Polansky está trabajando en la intersección de biotech e IA, que es donde va a estar el verdadero valor esta década. Los modelos que importan no van a ser chatbots — van a ser los que pueden razonar sobre biología, química y materiales de formas que los humanos no pueden. Los datos de tejido vivo son el tipo de entrenamiento que no se puede hacer scraping desde internet. Tiene que crecer, capturarse y preservarse. Esa escasez es lo que le da valor.
Por qué nos importa: la próxima ola de avances de IA se está construyendo con datos que no se pueden copiar de una página web — biotech, clima, materiales — y la gente que posee esos datos es la que va a hacer el dinero real.
“Los datos de tejido vivo son el tipo de entrenamiento que no se puede hacer scraping desde internet.”