La primera nave comercial con propulsión nuclear despega
SpaceX acaba de lanzar el primer satélite comercial impulsado por nuclear — no el tipo que usan los aviones espaciales de la NASA, sino un reactor delgado, del tamaño de una lavadora, que calienta gas y lo expulsa para empujar la nave. La diferencia: no necesita celdas solares ni baterías, y funciona durante años sin mantenimiento. Es el tipo de propulsión que le permite a un satélite mantenerse en órbita baja sin gastar combustible líquido, y que abre la puerta a constelaciones más densas y baratas.
La tecnología no es nueva — los rusos la usan desde los años 90 — pero hasta ahora era cara y la usaban los gobiernos. Lo que hace especial a este vuelo: es comercial, no militar. SpaceX lo diseñó, lo fabricó, lo lanza y lo opera. Si el modelo sobrevive, la próxima generación de satélites de comunicaciones, mapeo y vigilancia podría llevar reactores como los de un auto eléctrico llevan baterías.
Por qué nos importa: la propulsión nuclear comercial abarata el espacio. Menos combustible, más satélites, más competencia — y eso baja los precios para cualquiera que dependa de la red, desde las ferias del sur a los negocios que usan GPS para sus rutas.
“No es un reactor de la NASA — es un reactor de lavadora.”