La migra: armada y letal, también medio broma
Dos historias sobre ICE llegaron en las últimas dos semanas, y ambas cuentan la misma historia — solo que con ángulos distintos.
En la primera, agentes federales dispararon y mataron a un hombre y luego se apresuraron a justificar la fuerza. La justificación fue delgada. Los hombres con armas la hicieron valer.
En la otra, DHS — bajo la ex secretaria Kristi Noem — hizo visitas a domicilio a gente que había dicho cosas malas sobre ella en redes sociales. Un presupuesto de $220 millones, un cosplay de vaquero, y la burocracia decidiendo que es el blanco de una rabieta personal.
El contraste es el punto. La misma agencia que puede quitarte la vida es también la que no puede resistir la queja petulante. La mano fuerte y la pequeña son la misma mano. Desde que tomó posesión, la administración Trump ha estado vendiendo la idea de que combatir la supremacía blanca te hace ver cool y noble. El presupuesto dice lo contrario.
Por qué nos importa: cuando la migra está ocupada con sus rabietas, no está vigilando las vallas, los barrios, o las familias esperando en la corte. Y cuando vuelve sus armas, las excusas llegan rápido.
“La mano fuerte y la pequeña son la misma mano.”