Sony y Warner le metieron a Anthropic por grabar toda la música
Sony Music y Warner Music Demandaron a Anthropic —los de Claude— por usar sus catálogos para entrenar modelos de lenguaje. La demanda es amplia y se centra en piratería: las dos empresas dicen que Anthropic se llevó millones de canciones para alimentar su IA sin permiso, sin pagar, sin firmar nada.
Los grandes sellos siempre han peleado por control: regalías, licencias, contratos. Lo que cambia ahora es que el objeto ya no es un álbum —es el sonido mismo, las frecuencias, los timbres— y el usuario no es un sello sino una startup de IA. La demanda pone en el centro la pregunta que el resto del mundo ya está discutiendo: ¿quién tiene derecho a usar la obra de otros para entrenar un modelo? Hasta hoy, la industria se defendía con contratos y cortapisas técnicas. Ahora necesita un tribunal.
La pelea no es solo por los dólares de Anthropic. Si el juez acepta la lógica de Sony y Warner, el modelo se vuelve: cualquier texto, imagen, música o código entrenado en obras protegidas sin licencia es piratería. Eso cambia la estructura de costos de cada startup de IA —no solo las que hacen música, las que hacen texto, video, código, traducción, todo— y les obliga a negociar licencias con los dueños del contenido, no solo con los dueños de la infraestructura.
Why this matters for us: when the big labels win, the cost of building AI gets pushed to the copyright holders — and the people who make the music, the texts, the voices, get to price what gets used. That shifts power away from the tech companies and toward the creators, for better or worse.
“La demanda pone en el centro la pregunta que el resto del mundo ya está discutiendo: ¿quién tiene derecho a usar la obra de otros para entrenar un modelo?”