Cuando la IA se le va la mano y te inventa una tía que nunca existió
Cuando le pides a una IA que te haga un currículum, puede darte uno perfecto… pero con una tía que nunca existió. Eso es una hallucinación: cuando la máquina se crece, se pone creativa, y te tira una verdad que no es verdad. Como cuando tu tía Lola le dice a la vecina que tu primo Juan es doctor en Harvard —y hasta tiene foto del diploma— pero en realidad, Juan estudió contabilidad en la UNAM y nunca salió de Tijuana. La IA no miente. Solo completa los espacios vacíos con lo que más ha visto. Si vio 10,000 currículums con doctorados, asume que tú también debes tener uno. Y si no tienes foto de tu mamá, te la inventa: pelo rizado, gargantilla de oro, sonrisa de quien ya vio todo. No es error. Es costumbre. Como cuando tu mamá te dice que la sopa estaba así desde que ella era niña, y tú la pruebas y descubres que nunca tuvo ajo. La próxima vez que uses una herramienta de IA —para escribir un correo, resumir un contrato, o hasta generar una foto de tu abuela con celular— pregunta: ¿esto es real o solo lo dijo la máquina? Checa los nombres, las fechas, las citas. No asumas. Verifica. Si algo suena demasiado bonito para ser cierto, es porque la IA está tratando de hacer tu vida más fácil… y a veces, te la inventa entera.